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¿Cuál es el papel de la comunicación en la ejecución de las estrategias?

Las buenas estrategias rara vez fracasan por falta de inteligencia analítica o calidad técnica en la planificación. La mayoría de las veces, el problema surge en la transición entre lo que se definió en papel y lo que debe ocurrir en la rutina de la organización.


Esto se debe a que las prioridades en competencia, los objetivos mal entendidos, la desalineación entre áreas y las decisiones operativas desconectadas de la directriz estratégica generan un efecto donde la estrategia existe, pero no se materializa en los comportamientos.


Además, muchas estrategias fracasan porque asumen la adhesión automática de las personas. Es necesario que las personas comprendan e incorporen la comunicación en sus acciones.


Cuando la narrativa estratégica no genera claridad, significado ni dirección práctica, surgen interpretaciones divergentes, resistencia al cambio y ejecución inconsistente.


Es en este punto cuando la comunicación estructurada, continua y orientada al comportamiento deja de ser un apoyo y se convierte en un factor crítico de éxito en la implementación estratégica.

¿Quieres entender mejor? Sigue leyendo este artículo.


¿Por qué es esencial tener una buena comunicación en cualquier proyecto?


La planificación estratégica es, sin duda, uno de los principales instrumentos de la dirección organizativa. Define ambiciones, prioridades y caminos.


Sin embargo, asumir que un plan bien elaborado genera automáticamente alineación es un error común en las organizaciones.


Pero es importante entender que la estrategia formulada no es una estrategia asimilada y que, entre el documento aprobado y la ejecución diaria, existe un espacio crítico donde la percepción, la comprensión y la interpretación moldean los resultados reales.


En este intervalo, aparecen los siguientes:

  • Ruidos inevitables;

  • Mensajes sin filtro;

  • Niveles jerárquicos;

  • Realidades operativas diferentes.

 

El gran problema es que para el liderazgo puede representar una directriz clara, pero entre los equipos puede percibirse como algo genérico, distante o incluso contradictorio, afectando negativamente todo el proceso.


Esto se debe a que las interpretaciones divergentes empiezan a coexistir, creando desalineaciones sutiles que afectan decisiones, priorizaciones y comportamientos. Como resultado, la estrategia sigue siendo formalmente correcta, pero funcionalmente fragmentada.


Otro factor recurrente es el conflicto de prioridades. Sin una traducción práctica e inequívoca de los objetivos estratégicos, las áreas y los profesionales tienden a defender las agendas locales.


Así, los objetivos departamentales, los indicadores específicos y las presiones operativas compiten con la dirección estratégica más amplia. El resultado es una organización ocupada, pero no necesariamente convergente.


Es en este contexto donde la claridad narrativa se vuelve decisiva. Más que comunicar objetivos, es necesario construir un significado compartido.


Una narrativa estratégica eficaz conecta visión, contexto, impacto y acción, reduciendo ambigüedades y facilitando decisiones coherentes en todos los niveles.


¿Cuáles son las buenas prácticas de comunicación estratégica?


Una estrategia solo adquiere fuerza cuando toda la organización la entiende claramente. Por eso es esencial que las organizaciones comprendan que la comunicación estratégica no consiste solo en informar las decisiones de liderazgo, sino en asegurarse de que las personas comprendan las prioridades.


Cuando esto no ocurre, surgen desalineaciones, reestructuraciones y pérdida de enfoque; al fin y al cabo, las buenas prácticas de comunicación ayudan a transformar la dirección en la ejecución. Así es como puedes incluir estas acciones en tu organización.


Simplicidad y objetividad


Los mensajes estratégicos deben ser simples y directos, por lo que el uso de un lenguaje excesivamente técnico, conceptos genéricos o jerga corporativa dificulta su comprensión y abre espacio para diferentes interpretaciones.


Es importante tener en cuenta que si las personas no comprenden rápidamente qué se prioriza, la ejecución pierde eficiencia.


Por lo tanto, objetividad significa hacer explícito qué cambios, qué se espera y por qué es relevante; esta claridad reduce el ruido, acelera las decisiones y ayuda a cada profesional a conectar la estrategia con sus propias responsabilidades.


Flujo de comunicación estructurado


No basta con comunicar la estrategia en un evento o presentación institucional, sino que es necesario asegurar que el mensaje se transmita de forma coherente a todos los niveles de la organización.


Esto se debe a que, sin estructura, cada líder intermedio interpreta y retransmite el contenido a su propio ritmo.


Por lo tanto, un flujo de comunicación estructurado organiza estos procesos y define quién se comunica, qué comunica, cuándo comunica y cómo adapta el mensaje a diferentes públicos.


Estas acciones pueden parecer simples, pero tienen un gran impacto al preservar la coherencia y evitar distorsiones a lo largo de la cadena jerárquica.


Refuerzos multicanal y periódicos


Las personas absorben la información de diferentes maneras, porque usar múltiples canales como reuniones, plataformas internas, vídeos, anuncios y rituales de liderazgo amplía el alcance y aumenta la probabilidad de asimilación.


Además, la estrategia debe reforzarse con el tiempo; recuerda que la comunicación puntual genera olvidos y los refuerzos periódicos mantienen visibles las prioridades, mantienen la alineación y evitan que el tema desaparezca ante las demandas operativas.


Todo para que la comunicación funcione de la mejor manera y para mantener a la gente implicada en los problemas de la organización.


Comprensión y métricas de compromiso


Comunicarse no garantiza que el mensaje haya sido entendido. Por tanto, medir es esencial; para ello es fundamental utilizar métricas de comprensión y compromiso que ayuden a identificar si las personas realmente han asimilado las direcciones estratégicas.


Además, las encuestas internas, las evaluaciones rápidas, los indicadores de adherencia y la retroalimentación estructurada permiten ajustes en la comunicación.


Es esencial que todos comprendan que las estrategias bien ejecutadas dependen de la monitorización continua, no solo de la emisión de mensajes.


¿La comunicación forma parte del recorrido del empleado?


La comunicación interna desempeña un papel decisivo en la conexión entre la estrategia, la experiencia del empleado y el rendimiento organizativo.


Pero es necesario entender que no se trata solo de transmitir información, sino de construir comprensión, dirección y significado. Cuando la comunicación es clara y constante, reduce la incertidumbre, fortalece el sentido de propósito y crea alineaciones.


La forma en que el empleado percibe la estrategia influye directamente en su nivel de compromiso, prioridad y toma de decisiones.


En otras palabras, si los objetivos parecen lejanos, genéricos o desconectados de la realidad operativa, la tendencia es que la estrategia pierda relevancia en la vida cotidiana.


Por otro lado, cuando el empleado entiende el contexto, los impactos y su papel dentro de la dirección estratégica, hay un mayor compromiso, enfoque y coherencia en las acciones. En este escenario, la comunicación ya no es un evento puntual y forma parte del recorrido del empleado.


Desde la incorporación hasta los ciclos de rendimiento y desarrollo, los mensajes estratégicos deben reforzarse, contextualizarse y experimentarse.


Al fin y al cabo, una comunicación bien estructurada mantiene la alineación a lo largo del tiempo, mejora la experiencia del empleado y contribuye concretamente a resultados más consistentes.


¿Cómo apoya PeopleX la ejecución estratégica en la comunicación?


La ejecución estratégica depende de mucho más que un plan bien definido: requiere comprensión, alineación y coherencia en la experiencia de las personas.


Aquí es donde actúa PeopleX, apoyando a las organizaciones en la transformación de la estrategia en algo claro, tangible y presente en la vida cotidiana.


A través de una comunicación interna estructurada, la plataforma ayuda a garantizar que los motores estratégicos no se pierdan en ruido, interpretaciones divergentes o mensajes fragmentados.


Además de organizar el flujo de comunicación, PeopleX fortalece la implicación y la alineación cultural.

Las estrategias solo son sostenibles cuando se perciben como relevantes y conectadas con la realidad de los empleados.


Al integrar comunicación, experiencia y cultura, PeopleX contribuye al refuerzo continuo de prioridades estratégicas, promoviendo la coherencia entre el discurso, las prácticas y los comportamientos esperados.


Otra diferencia está en la medición de la percepción y la comprensión. PeopleX te permite evaluar cómo se están absorbiendo los mensajes estratégicos, identificando brechas de claridad, niveles de compromiso y posibles desalineaciones. 


Según los datos, las organizaciones dejan de depender de suposiciones y empiezan a ajustar la comunicación de forma más asertiva, aumentando la eficacia de la ejecución estratégica.

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La imagen muestra a un grupo de profesionales caminando por un pasillo corporativo. En primer plano, una mujer con blazer aparece ligeramente desenfocada mientras se mueve. Al fondo, otros empleados, hombres y mujeres, caminan en la misma dirección.
La comunicación juega un papel muy importante en la ejecución de las estrategias.

 
 
 

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